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lunes, 6 de marzo de 2017

Pensando en mis próximas prácticas


A veces me pregunto cuáles serán mis últimas prácticas. Quizás sean éstas que empiezo el mes que viene como recepcionista de hotel. Pese a que me hago esta pregunta y a que esta va a ser la sexta vez que me ponga el apellido de “en prácticas” en una empresa, sigo pensando que las prácticas son una buena oportunidad de introducirse en el mundo laboral de un sector u oficio en concreto. El hecho de que el curso de recepción en alojamientos incluyese el módulo de prácticas presenciales en un hotel fue, como ya comenté en algún post anterior, lo que más me motivó para empezar el curso y ya están ahí, a la vuelta de la esquina.

Mis primeras prácticas fueron en una agencia de viajes hace casi 13 años, que se dice pronto. Quizás estas son las más similares, por estar relacionadas con el turismo, a las que, por el momento, van a ser mis últimas prácticas. Aun así, siento que va a ser muy diferente, no solo porque evidentemente se trata de otro tipo de empresa y negocio sino porque casi 13 años dan para mucho y, no es lo mismo la chiquilla que empezó las prácticas en Barceló Viajes, habiendo solo trabajado una Navidad en Toys ‘R’ Us que la ya ha pasado por más prácticas, trabajos, experiencias y recorrido un poco más de mundo.

Aún no tengo ni idea de cuál será mi hotel de destino. Puede ser que haya ya compañeros del curso que tengan bastante claro lo que quieren y lo que no quieren con respecto a dónde realizar las prácticas. No es mi caso. Yo prefiero confiar en el criterio de quien tiene que decidir. Nunca he trabajado o hecho prácticas en un hotel así que no sé lo que puede ser mejor o peor para mí. Pienso que todos tendrán sus partes positivas y negativas y, que hasta que no lo viva desde dentro, no las voy a saber realmente por mucho que una lo intente imaginar.

Lo que sí me gustaría es que, sea cual sea el lugar, pudiera realmente aprender, sentir que he aprovechado mis 120 horas de prácticas y que el ambiente con los compañeros del hotel  fuese bueno porque un buen ambiente es fundamental para poder sacar lo mejor de cada uno.

lunes, 27 de febrero de 2017

¿Para qué me servirá este curso?

“Ser recepcionista no es solo dar llaves”


Esta fue de las primeras frases que escuché al empezar el certificado de profesionalidad en alojamientos turísticos y, después de casi 4 meses, podría empezar diciendo que sí, que este curso me ha servido para comprobar que así es. Sin duda, es MUCHO MÁS.

Además de dar llaves, hay mucho trabajo administrativo, mucha incidencia para resolver, mucha comunicación y coordinación interdepartamental que llevar a cabo, mucho upselling, cross selling, rack, release, revpar, revenue, cierre de ventas, comercialización y tantos conceptos desconocidos para mí cuando decidí inscribirme en este curso.



Además, este curso me ha servido para conocer mejor el trabajo en el hotel del departamento comercial, especialmente la parte de ingeniárselas para encontrar nuevos nichos de mercado, de promocionar el hotel, de asistir a ferias, de estar constantemente analizando ventas y calculando los mejores precios para rentabilizar el hotel. Es una parte del trabajo que se puede hacer en un hotel en la que no pensé cuando empecé este curso y que me ha gustado descubrir.

Mi idea cuando empecé el curso era que me sirviera para completar mi formación universitaria en turismo y “reciclarme” tras mucho tiempo alejada de este sector. Hice una diplomatura en turismo y terminé la carrera desconociendo muchos de estos conceptos que estoy aprendiendo ahora. Cierto es que yo hice el itinerario de agencias de viajes y no el de alojamientos pero, aún así, pienso que para quien quiera dedicarse a ser recepcionista de hotel, este curso es un tiempo muy bien invertido. Son 575 horas enfocadas, en mayor medida, a asuntos que en la práctica te vas a encontrar día a día en un hotel, contados por una persona que los ha vivido in situ durante años. Esto sin duda me servirá porque así,cuando me toque enfrentarme a ello “en el momento de la verdad”, muchas de las cosas que sucedan alrededor de la recepción, no me va a sonar a “chino”. A no ser que me toque atender a un chino que hable en su idioma, claro.



Quizás, el único “pero” que le ponga,es que pienso que el periodo de prácticas (que, por cierto, fue la principal razón por la que quise hacer el curso al principio) se queda corto. Digo quizás, porque todavía no lo he comprobado. Eso será a finales de abril y, sin duda, esta última parte del curso, será clave y la oportunidad para poner en práctica mucho de lo aprendido durante el curso y comprobar hasta qué punto me ha servido.

Lo que sí tengo claro a día de hoy, es que este curso me va a servir para enviar mi CV a los hoteles con la confianza de llevar conmigo una formación y una preparación que hasta ahora no tenía y que, ahora que soy más consciente de todo el trabajo que implica, me parece totalmente necesaria para trabajar en un hotel.